• Laura Aguiar

¿El dinero compra la felicidad?



Hay un dicho popular que dice que el dinero no compra la felicidad, pero ayuda a alcanzarla.


Sin entrar a analizar lo que significa la felicidad diré que el dicho es una verdad a medias.


Lo que sucede es que pocas veces se percibe cómo influye realmente el dinero en las emociones y en las relaciones de familia.


Por ejemplo, la infelicidad de una familia se empieza a notar con la aparición de quejas y reclamos asociados a la falta de romanticismo, la desprolijidad o descuido personal, al poco tiempo que se dedican para compartir en familia, a la atención excesiva a los temas de trabajo o al celular.  


Estos males se suelen asociar con la rutina, la villana despiadada que destruye relaciones; pero es probable que la rutina solo sea la consecuencia de otro problema mayor: la falta de dinero o la mala administración del mismo.


¿Por qué?


Porque a veces, la falta de dinero (o la creencia de que hace falta ganar más en vez de gastar mejor) predispone a trabajar más y más, estando largas horas lejos de la familia y llegando a casa cansados y estresados, generando así un ambiente idóneo para que la malvada rutina destruya familias. Se genera así un círculo vicioso.


Es evidente que en un periodo de escasez no será prudente gastar dinero en una cena romántica en el restaurante más exclusivo de la ciudad, ni comprar ropa nueva cada mes o el kit de cremas antiage de moda, y ni hablar de las vacaciones de ensueño al mar caribe.


Pero con un poco de paciencia, diálogo responsable, con algunos cambios en sus hábitos de consumo y un mínimo de creatividad, cualquier pareja en apuros podrá lograr mejoras tanto en su relación afectiva y como en su economía familiar.


Otra situación, que pocas veces se analiza, se da cuando una persona o pareja toma como modelo de familia exitosa a aquella que tiene casa grande, que renueva auto en poco tiempo, que compra los juguetes más caros y exclusivos a sus niños, cuyos miembros visten ropas de diseñadores y van a las actividades sociales más renombradas, que van de vacaciones dos veces al año a alguna playa paradisiaca, etc. 

Muchas veces, siguiendo ese modelo de éxito se olvidan de pensar en el futuro, y cuando llegan a la edad de oro (tercera edad) se dan cuenta de que no ahorraron lo suficiente para el retiro y que su jubilación o pensión no les alcanza para hacer frente a todos los gastos propios de la edad ni para mantener el estilo de vida al que estaban acostumbrados.

En estos casos, suele ocurrir que para sostenerse económicamente deben subastar algunos bienes (si no les fueron embargados ya por un crédito que no pudieron pagar), o terminan dependiendo del aporte económico de sus hijos, ¡y muchas veces sus hijos apenas pueden sostener a sus propias familias!


Cuando no hay escasez surgen otros tipos de problemas que están más relacionados con los hábitos de consumo y el estilo de vida que llevan (en otro artículo dedicaré más líneas a este tema).


Situaciones como estas generan todo tipo de conflictos, muchos de ellos llevados a instancias judiciales, afectando finalmente a las relaciones familiares.

Estos escenarios pueden ser diferentes si se adoptan ciertas técnicas que permitan tomar el control de la economía familiar a tiempo, y planificar un futuro con bienestar.

Nadie puede negar que el dinero es necesario para cubrir las necesidades básicas de alimentación, educación, salud, vestimenta y recreación. Cubiertas estas necesidades, serán tus hábitos de consumo y tus valores los que irán definiendo tu bienestar y marcará la diferencia entre tu presente y tu futuro.


Entonces el dinero en sí mismo no te garantizará la felicidad, el dinero es y será siempre una herramienta, un medio para alcanzar un fin, nada más.


Te invito a seguir leyendo los artículos del mi blog, te van a ayudar a entender mejor la importancia de la planificación de la economía familiar y cómo te puede ayudar a evitar futuros conflictos familiares.


Y si sentís que necesitás una guía clara para empezar a planificar la economía de tu familia, no dudes en contactarme (aqui)


¡Saludos!

9 vistas0 comentarios