• Laura Aguiar

Gastos de fin de año: primera parte


En diciembre muchos trabajadores esperan ansiosos el famoso aguinaldo, que es una remuneración complementaria o adicional al que tienen derecho todos los trabajadores en relación de dependencia.


No todos tenemos derecho a percibirlo; es decir, los que trabajamos de manera independiente no contamos con ese beneficio, tampoco los dueños de empresas, directores, o gerentes. 


Si querés profundizar un poco más sobre este tema click (aquí)


Sobre el aguinaldo, el código laboral dispone lo siguiente:


Art. 243 Queda establecida una remuneración anual complementaria o aguinaldo, equivalente a la doceava parte de las remuneraciones devengadas durante el año calendario a favor del trabajador en todo concepto (salario, horas extraordinarias, comisiones, u otras), la que será abonada antes del 31 de diciembre, o en el momento en que termine la relación laboral si ello ocurre antes de esa época del año.


Art. 245 El aguinaldo es inembargable. 

(El salario sí puede ser embargado con sujeción a ciertas normas previstas en el mismo código laboral).


Para calcular cuánto te corresponde cobrar en concepto de aguinaldo click (aquí)


Al comenzar diciembre, los trabajadores dependientes acaban de cobrar el salario de noviembre; luego, a los 15 días aproximadamente, cobran el aguinaldo, y unos días después, el salario de diciembre (a veces se cobran juntos el aguinaldo y  el salario de diciembre).


¿Entonces, cómo es que aún con un ingreso adicional no alcanza para todos los gastos y cuesta tanto ahorrar?


Es una realidad que desde noviembre empiezan a invadirnos con ofertas de todo tipo, aparecen las “promo aguinaldo”, descuentos aquí y allá, y los comercios están al acecho de cualquier ingreso extra que podamos tener en estas fechas con excelentes técnicas de persuasión.


Sucede también que ese décimo tercer salario -como se conoce también al aguinaldo- ya está completamente destinado mucho antes de cobrar, especialmente para pagar deudas, y para afrontar los demás gastos del mes se debe recurrir nuevamente a nuevos préstamos.


Así se va formando un círculo vicioso difícil de romper.


En otros casos, aparecen gastos adicionales como reuniones sociales, cenas de fin de año del trabajo, actos de clausura en instituciones educativas, además de las actividades propias de la Navidad y el Año Nuevo.


Los precios de alimentos también suben en estas fechas, y los ingredientes de una cena de Navidad o de Año Nuevo probablemente serán más elevados en relación a una cena de similares ingredientes en otra época del año.


Invertimos en ropa nueva y accesorios... y no podemos prescindir de los regalos, es tradición. ¿A quién no le gusta dar y recibir regalos en Navidad?


Y si a todo esto le sumamos las cinco largas semanas del mes de enero, donde además de los gastos ordinarios para mantenernos, es época de vacaciones (mínimo una escapada de fin de semana queremos realizar).


Ni hablemos de los imprevistos y de los gastos que vendrán por el comienzo de clases.

Somos conscientes de lo que pasa, sabemos que es necesario ahorrar y guardar un poco para los siguientes meses e igualmente caemos ante la tentación de una u otra oferta de fin de año y destinamos buena parte de nuestros ingresos en artículos que probablemente no necesitamos realmente.


Y como cada año, por más ingreso extra que se tenga, se gasta y gasta sin saber bien a dónde va a parar todo.


Pero si cada año pasa lo mismo, ¿qué es lo que falta para tener un mejor uso del dinero?


Y… ¡falta planificación!


Para tener una buena planificación de la economía familiar ¿qué se necesita?


Se necesita un mínimo de educación sobre finanzas personales y familiares; ganas de mejorar, aunque eso signifique cambiar algunos hábitos; y llevar un control de gastos diarios.


También conviene tener un presupuesto familiar mensual, bien hecho, en el que participan todos los miembros de la familia; y sobre todo, tener metas bien concretas para que dé gusto ahorrar, para no perder la motivación, para que valga la pena el esfuerzo.


Entonces, si empezás hoy a planificar tu economía familiar, ¿qué beneficios tendrás?


  • Te será más fácil comprar de manera estratégica y podrás aprovechar mejor las verdaderas ofertas que se hacen durante el año.

  • Podrás ahorrar más y mejor, y tu dinero lo podrás destinar a aquello que querés y te conviene realmente.

  • Es muy probable que tu siguiente aguinaldo ya no pertenecerá por completo a tus acreedores y que podrás destinarlo a aquello que decidan en familia que es mejor para todos.


Te invito a seguir leyendo los artículos del mi blog, te van a ayudar a entender mejor la importancia de la planificación de la economía familiar y cómo esta herramienta te puede ayudar a tener un año nuevo diferente, más tranquilo y protegido.


Y si sentís que necesitás una guía clara para empezar a planificar la economía de tu familia, no dudes en escribirme.

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