• Laura Aguiar

Las cuidadoras en Paraguay ¿quiénes son?

Actualizado: 3 de jun de 2020



Las cuidadoras en Paraguay

En este artículo te explico mejor quiénes son las cuidadoras, y la situación que vivimos en el Paraguay respecto al cuidado.


(Quedate hasta el final y descubrí el regalo que tengo para vos al terminar este artículo)


¿Has oído hablar sobre las cuidadoras o del concepto mismo de cuidado?


Si todavía no te son familiares estos temas, seguí leyendo. Comienzo con una experiencia personal y prosigo con aspectos más técnicos/profesionales que te convienen conocer (y al final del artículo podrás descargar un e-book de regalo que espero te sea útil para empezar a organizarte y entender como proteger a tu familia y a vos misma).


Mi interés por el cuidado surgió cuando me convertí en mamá, cuando me convertí en cuidadora.


Creo que pasé por las etapas típicas de toda mamá primeriza, y pasado los primeros meses, me propuse retomar mis estudios y el trabajo.


Un tiempo después quise hacer un diplomado en un tema que pensé podría ser útil en mi profesión, me inscribí, fui a la primera clase y me di cuenta de que por la distancia, la carga horaria, los trabajos que exigían, las necesidades de mi hija pequeña y los viajes de mi marido, sería complicado hacer bien el curso y que convenía postergar mi vuelta a clases. Hice un análisis de costo y beneficio y decidí que no valía la pena en ese momento.


Recuerdo que llamé a suspender mi matrícula y comunicar que no iba a continuar y la que me atendió me preguntó el motivo. Le dije que no era un buen momento, que por cuestiones familiares prefería comenzar en un siguiente periodo. Insistió y preguntó cuál era la causa real.


Creo que respondí que era por los cuidados que necesitaba mi bebé.


Y ahí cambió el tono de su voz, y en forma de regaño me dijo que eso no era excusa, que siempre hay alguien dispuesto a cuidar niños, y continuaba su sermón diciéndome en resumidas cuentas que yo era retrógrada, antifeminista y conformista. Suspiré.


Y me quedé pensando: “siempre hay alguien”, ¿qué quería decir con eso?


Tal vez significaba que siempre debe haber una abuela sana y dispuesta a quedarse de 17 a 23h con un bebé por más cólicos que tenga y llore todo el tiempo, igualmente si está con bronquiolitis y necesita medicación por hora.


Si no es una abuela, debe ser una tía, o una amiga, todas ellas dispuestas a cuidar niños a cualquier hora. O se refería a una empleada sin retiro de mucha confianza con educación y moral para cuidar niños. O bien se refería al papá.


“Ok, genial”, dije. “Así de simple debe ser”.


¿Será que siempre es así?


Por alguna razón a mí no me resultaba tan sencillo y continué preguntándome:


"Qué pasa entonces con las abuelas que no quieren o pueden hacerse cargo de sus nietos, ¿son malas personas? ¿Hay una obligación moral de las abuelas, tías o amigas para cuidar a nuestros hijos mientras vamos al trabajo o hacemos alguna capacitación?"

¿Será que si no puedo contar con personas cercanas de mi familia por las razones que fueren, debo contratar sí o sí a una chica de dudosa educación y voluntad para que se quede a cargo de esa personita tan importante en mi vida? ¿y si no puedo pagar niñera o guardería, debo pedirle el favor a una vecina a quien no conozco demasiado y mucho menos a su familia?


¿Será que los hombres, jefes de hogar, casados o solteros, tienen similares dificultades en su intento de conciliar trabajo/profesión y familia?


Y mientras más pensaba, más preguntas aparecían sobre:


  • el cuidado de adultos mayores con autonomía limitada

  • la existencia de centros de atención diurno para adultos mayores.

  • los costos del cuidado tercerizado


Así, de a poco, con muchísimas preguntas y una serie de experiencias que se sucedieron después empecé a estudiar sobre el cuidado y hoy quiero contarte más sobre esto.


Una definición que nos ayuda a entender

mejor de qué se trata


Esta es una que encontré y que me gusta más:


“El cuidado es el conjunto de actividades de atención y apoyo que son necesarias para lograr el desarrollo y el bienestar físico y emocional de las personas en las diferentes etapas de su ciclo de vida” (Documento Marco para la elaboración de una Política Nacional de Cuidados en el Paraguay)

Hay dos cuestiones a tener en cuenta. Por un lado, la necesidad de cuidado de las personas, de recibir atención de acuerdo a la etapa de su ciclo de vida. Por el otro, están las responsabilidades y derechos que tienen las personas que brindan estos cuidados (de las cuidadoras y cuidadores).


Anteriormente las tareas de cuidado y las de sustento estaban diferenciados por roles de acuerdo al sexo. Es decir, los hombres salían del ámbito doméstico para trabajar y proveer económicamente y las mujeres asumían enteramente el cuidado del hogar.


Posteriormente las mujeres fuimos saliendo del ámbito doméstico hogareño para trabajar fuera al igual los hombres, sin que ellos hayan entrado a ocupar los mismos espacios antes exclusivo de las mujeres.


Hoy todavía somos las mujeres quienes continuamos asumiendo en mayor medida los roles de cuidados, teniendo entonces doble trabajo, uno remunerado y otro no remunerado.


El trabajo de cuidados remunerado es realizado una gran variedad de trabajadores de servicios personales, como el personal de enfermería, el personal médico, y los de cuidado personal o domésticos a cambio de una remuneración o beneficio.


El trabajo de cuidados no remunerado comprende la prestación de cuidados directos, que es más personal y relacional como dar de comer a un bebé o cuidar de un cónyuge enfermo, y las actividades de cuidado indirecto, como cocinar y limpiar. Estas tareas lo realizan sin recibir una retribución económica a cambio, sólo lo hacen por el afecto que existe, por tradición, o por la creencia de que así debe ser.


Ambos tipos de servicios de cuidados, los remunerados y los no remunerados, son considerados por la OIT como un trabajo con implicancias legales y sociales.

Te comparto un listado de leyes locales en relación al tema (aquí) por si te interese saber más.


Nuestro contexto local y el debate de hoy


Ok. Reconocido por la OIT e incorporado en las legislaciones de los países... ¿qué es lo que pasa actualmente?


En Paraguay (y en toda latinoamérica) persiste en cierta forma la antigua división sexual del trabajo y del deber ser en relación al cuidado.

Los varones todavía son percibidos como los responsables de garantizar los cuidados, de manera indirecta, aludiendo a su rol de proveedores económicos, y las mujeres seguimos asociadas al cuidado directo, a desarrollar un vínculo íntimo con las personas a nuestro cargo, y tenemos todavía la tendencia (y predisposición) de flexibilizar nuestra situación en el mercado laboral en función de las necesidades de cuidado de las personas dependientes.


Esto no lo digo yo por que sí, porque creo nomás que es así. Te lo digo en base a estudios serios realizados en la región, y también en Paraguay.


Los resultados de la Encuesta del Uso del Tiempo (EUT 2016) realizado en Paraguay muestra datos precisos sobre el mayor tiempo que invertimos las mujeres en las actividades de trabajo no remunerado (vinculados a actividades cuidado), siendo la brecha entre hombres y mujeres alrededor de 16 horas en promedio semanal en áreas urbanas y 33,3 horas en promedio semanal en zonas rurales. (Ver encuesta aquí)


Si sumamos el tiempo total de trabajo (remunerado y no remunerado), también la carga global de trabajo semanal de la mujer termina siendo mayor que la de los hombres, es decir, las mujeres trabajamos en promedio 6,7 horas más semanalmente (Informe OIT).


La medición del trabajo no remunerado por medio del tiempo sirve para visualizar el reparto desigual de trabajo en las familias, factor clave para entender las limitaciones que las mujeres tenemos para el acceso y permanencia en el trabajo remunerado y para el efectivo ejercicio de nuestros derechos.


Otros estudios señalan que las trabajadoras que son madres (especialmente de niños de 0 a 5 años) desarrollan complejas estrategias de cuidado familiar con el propósito de incorporarse al mercado de trabajo debido a las dificultades de acceso al cuidado de carácter institucional o familiar.

Esto no creo que sea una novedad, pero si querés tener datos más precisos visitá este link aquí. (pág. 7 y sgtes).


Otro aspecto no menor es que el trabajo de cuidados no remunerado en exceso y extenuante puede generar estrés (y enfermedades) y tener como resultado unas conductas de cuidado no adecuadas con consecuencias negativas para los beneficiarios de los cuidados (bebés, niños, personas con discapacidades y personas mayores con autonomía limitada), así como para las propias cuidadoras y cuidadores no remunerados.


Si querés saber más sobre el impacto de este estrés en el trabajo te sugiero leer el siguiente artículo elaborado por la OIT: “La organización del trabajo y los riesgos psicosociales: una mirada de género” (aquí).


Y por supuesto, todo trabajo de cuidado no remunerado, al no corresponder a un trabajo formal, no otorgará los mismos derechos que tienen los trabajadores remunerados como vacaciones, aguinaldo, aportes para la jubilación y seguro de salud.


Tres enfoques del debate sobre la situación


El debate formal sobre el cuidado puede resumirse en tres enfoques: uno familista (la responsabilidad del cuidado va de la mano con el parentezco), otro desfamiliarizador (la responsabilidad recae mayormente en las instituciones públicas y empresas), y el tercero de corresponsabilidad entre familia-Estado-mercado.


Y es en este último enfoque donde la noción de cuidados se ha vuelto clave para las políticas públicas de protección social.


Una política pública de cuidados deberá ocuparse de promover licencias maternales, paternales y de lactancia; creación de centros públicos de cuidado de atención diaria (mínimo 4h) tanto para adultos mayores como para niños pequeñós de carácter inclusivo en zonas estratégicas; asistencia para ancianos o adultos con autonomía limitada que viven solos o que pasan varias horas solos en sus hogares; reconocimiento de los derechos laborales y acceso en igualdad de oportunidades para las cuidadoras (horarios flexibles, de jornada mixta, o respetuosa del horario de cuidado familiar); régimen de aportes jubilatorios; fomento a la distribución equitativa de las responsabilidades del cuidado con los demás miembros de la familia con independencia del género; etc.


Un avance que nos da esperanza


En la actualidad, en Paraguay no existe una política articulada e intersectorial de cuidados, pero ya hay iniciativas para diseñar una política nacional de cuidados (ver más aquí).


El tema da para profundizar mucho más, pero quiero ir cerrando el artículo comentando que ya tenemos leyes relacionadas con estos temas desde hace varios años y que lastimosamente se conocen muy poco. Te comparto un listado de leyes sobre el tema que vale la pena conocer (aquí)


En resumidas cuentas, considerados los derechos de las personas a recibir cuidados en las distintas etapas del ciclo de vida familiar, cuando se habla de un régimen de cuidados interesa saber también dónde se cuida, quién cuida, quién paga los costos de ese cuidado, y cómo se protege a las cuidadoras/ cuidadores.

Si bien ya contamos con leyes vigentes y esfuerzos aislados que impulsan el análisis de estos temas, sigue pendiente sistematizar, elaborar una política nacional de cuidados, y educar al respecto.


Esto tiene que ver con la corresponsabilidad familias-Estado-mercado (empresa o sociedad) que se mencionó antes.


Lo que nos toca hacer


Como particulares, hasta cierto punto podemos incidir en las políticas públicas, pero llevará su tiempo.


Mientras tanto, de manera individual, ¿qué podés hacer vos para mejorar las condiciones del cuidado y protegerte?


Primeramente, dedicar tiempo a organizar tu economía familiar. Luego, buscar información sobre los derechos y obligaciones que rigen especialmente a las familias y el patrimonio familiar (descargá gratis mi e-book sobre economía familiar al final del artículo).


Al tiempo que vas organizándote y cumpliendo tus metas personales y/o familiares, sería bueno que te involucres en actividades sociales y participes en charlas, debates, foros de manera a incidir positivamente en la defensa de los derechos tanto de quienes necesitan cuidado como de las cuidadoras y cuidadores.


Creo también que, como mujeres paraguayas y latinas debemos valorar más nuestra contribución al hogar y a la sociedad misma desde nuestro rol de cuidadoras. Debemos ser las principales promotoras de derechos y exigir la dignificación del trabajo de cuidado no remunerado.


Conviene reconocer que todas las personas según la etapa del ciclo de vida familiar en que estemos seremos beneficiarias del cuidado y también cuidadores/as.


Es decir, niños y adultos, mujeres o varones, casados o solteros, con o sin hijos, quien quiera que trabaje y estudie, quienes pueden invertir en su crecimiento personal y profesional, quienes regresan a casa y encuentran medianamente organizado todo, lo hacen (hacemos) gracias a que hay “alguien” dispuesto a asumir el rol de cuidado de la familia y el hogar.


Demos gracias por todas las cuidadoras (y cuidadores) que pasaron y pasarán por nuestras vidas.


Te invito igualmente a seguirme en redes sociales acceder a información gratuita sobre economía, derecho y todo lo relacionado con la planificación patrimonial y sucesoria que son herramientas que te servirán para vivir bien hoy y mañana mejor.


¡Gracias por ser parte de mi primer año como asesora en planificación patrimonial y sucesoria!


Como regalo, quiero dejarte este e-book:




Descargalo aquí



Fuentes consultadas:

  • Aguirre, R; Batthyány,K.; Genta N.; y Perrotta, V. (2014) Los cuidados en la agenda de investigación y en las políticas públicas en Uruguay. Revista ÍCONOS 50. Pp 43-60.

  • Documento Marco para el diseño de la Política Nacional de Cuidado en el Paraguay (2018). Ministerio de la Mujer, Programa Euro-Social y Onu Mujeres

  • Informe OIT. El trabajo de cuidados y los trabajadores del cuidado para un futuro con trabajo decente (2019). Servicio de Género, Igualdad y Diversidad. Departamento de Condiciones de Trabajo e Igualdad Oficina Internacional del Trabajo.

  • Encuesta del Uso del Tiempo (EUT 2016).




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- Lo que sí o sí tenés que saber sobre las inversiones


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