• Laura Aguiar

Mi mensaje para la mujer que quiere tener hijos y una carrera en el Paraguay



Nos casamos jóvenes y durante un buen tiempo nos dedicamos al crecimiento académico y profesional. 


La maternidad-paternidad no fue algo que descartáramos por completo, pero tampoco era algo que nos preocupara en el corto plazo. Somos personas de Fe y siempre confiamos en que en el momento adecuado todo se iba a acomodar.


Cuando llegó el momento, cuando experimenté por mí misma los desafíos de la maternidad, aprendí varias cosas. Hoy quisiera compartir contigo cinco (5) de ellas, con la esperanza de que te puedan ayudar.



1. No existe la Super Woman


Por un buen tiempo sentí presiones y escuché comentarios respecto a mi edad y mi espera para convertirme en madre, hasta conjeturas poco agradables sobre mi probable estado de salud llegaron a hacer. Supongo que no podían entender que una pareja puede pasar un tiempo sin tener hijos, y buscando alguna explicación fueron sacando sus propias conclusiones. 


¿Te suena familiar?


Ante tanta presión externa sobre la maternidad, supongo que fui idealizando sobre cómo debía ser. Y al ver a tantas madres profesionales avanzando en sus respectivas carreras me hice la idea de que, llegado el momento, no me iba a costar tanto seguir con mis rutinas e iba a contar con ayuda idónea. Que naturalmente se iba a dar todo. La realidad fue otra.

En el fondo creo que una gran mayoría sentimos ese deseo de poderlo todo, y de tener todo bajo control. Hoy entiendo que no existe la Super Woman, esa mujer maravilla que todo lo puede sin mayores complicaciones.


¿Entonces, se puede ser mamá y profesional exitosa al mismo tiempo? 


Sí, claro que se puede. Sólo que no es tan fácil y no se da naturalmente como yo creía. Contar con ayuda de personas de confianza es fundamental y hace la diferencia.


Está más que bien sentirse sobrepasada a veces y reconocer que no se puede con todo. Por eso, no temas pedir ayuda cuando necesites.


2) Tu red cercana es tu mejor aliada


Con el tiempo pude notar que las mujeres madres que trabajan fuera y que crecen en sus respectivas carreras lo logran gracias a que tienen una red de apoyo, ya sea familiar (pareja, abuelas, tías, hermanas, amigas), o personal externo de confianza como niñeras, empleadas domésticas, maestras parvularias, e incluso conozco madres que contratan choferes para que se ocupen de buscar a sus hijos del colegio y los lleven a actividades extraescolares. 


A todo esto, la pregunta obligada es ¿cómo hacen las que no quieren o no cuentan con ese tipo de ayuda? ¿Y cómo hacen las que no tienen recursos suficientes para contratar personal externo de calidad?


Pues, de acuerdo a lo que pude observar, algunas deciden abandonar sus carreras o postergarlas hasta que sus hijos sean más grandes e independientes (desde el punto de vista económico, pocas tienen pueden optar por estas alternativas). 


Otras, las que resuelven cómo delegar el cuidado de sus hijos durante el horario laboral, ante la posibilidad de un ascenso en su carrera deciden rechazar la oportunidad y mantenerse en un mando medio para no asumir mayores responsabilidades y poder atender más de cerca las necesidades de sus hijos.


También hay un número importante de madres emprendedoras o profesionales que trabajamos de manera independiente, que buscamos organizar nuestros horarios con cierta flexibilidad y procuramos generar ingresos al tiempo que nos dedicamos a cuidar del hogar y la familia.


Las madres que optan por la crianza y el cuidado de su familia como actividad principal también necesitan de un grupo de apoyo y contención. Esto ayudará a su bienestar físico y emocional y, en consecuencia, a toda su familia. Si una mamá está bien, todos a su alrededor lo estarán también.

Todas necesitamos de una tribu, especialmente cuando nos convertimos en madres.



3) El éxito no es cómo nos contaron


Desde pequeñas nos dicen que podemos hacer lo que queramos, que podemos llegar a ser quienes queramos ser, que todo depende del esfuerzo y dedicación que pongamos en nuestros estudios, que debemos ser disciplinadas y responsables en el trabajo, y al mismo tiempo, que debemos seguir estudiando para obtener títulos cada vez más altos. 


Por todos los medios nos alientan y empujan a romper fronteras, a lograr lo que parece imposible, a romper techos de cristal y superar obstáculos. 


Nos dicen que podemos tenerlo todo. Y de hecho es así, hasta que viene un bebé.


¿Por qué digo esto?


Porque en ese afán de empoderarnos, de enseñarnos a luchar por la igualdad de derechos (que no es lo mismo que la igualdad de oportunidades), cuando nos dijeron que podíamos hacer y tener lo mismo que los hombres, no nos prepararon para ocuparnos de una de las más importantes labores que podemos llegar a asumirla crianza de los hijos.


Es tanto el enfoque hacia la mal interpretada igualdad que poco o nada nos brindaron educación o información real y práctica sobre los desafíos que debemos afrontar las madres modernas. 

Es más, de manera directa e indirecta nos instalaron la creencia de que la maternidad a tiempo completo y el trabajo doméstico no vale tanto como el trabajo fuera o el crecimiento profesional. Que el rol de madres cuidadoras como máxima aspiración es algo anticuado y misógino, resultado del machismo instalado en nuestra cultura.


Para muchos el éxito se mide en función al progreso profesional, al avance en la carrera o profesión, al nivel de ingresos que pueden generar y de bienes materiales que pueden comprar.


¿Y qué pasa entonces con las muchas mujeres (y cada vez más hombres) que, por la razón que fuera, cuando llegan los hijos deciden quedarse a cargo del hogar y del cuidado de la familia en exclusividad?


¿Son menos exitosas que aquellas que mantienen sus empleos y avanzan en sus respectivas carreras o profesiones?


¡Y luego preguntan por qué -cuando esas niñas se convierten en mujeres y llegan a ser madres- sufren de estrés crónico, ansiedad, e incluso depresión, y luchan arduamente por mantener su autoestima o encontrar un sentido de identidad!


Como sociedad necesitamos urgentemente volver a ver la maternidad/paternidad y el cuidado del hogar como una opción de carrera, como una actividad tan importante como cualquier otra; en la práctica, para muchas madres (y padres) la crianza de sus hijos y el cuidado del hogar es su principal carrera y, el éxito lo miden y  viven  de manera distinta.


Por todo esto, no existe una sola receta o ruta hacia el éxito ya que depende mucho de lo que significa para vos (y para nadie más). No permitas que te presionen y tomate la libertad de elegir tu camino.


4) Igualdad de derechos no es lo mismo que igualdad de oportunidades


Estamos en una sociedad que, por un lado nos dicen que no somos mujeres completas si no somos madres (sí, palabras textuales que me llegaron a decir), donde se enaltece la maternidad;  y por el otro, nos inducen a creer que está mal ser madres de tiempo completo y dedicarnos esencialmente al cuidado del hogar. Hay una especie de doble discurso. 


Y si pretendemos ser madres y profesionales, también tenemos que lidiar con ciertas contradicciones, porque en lo laboral, cuando una mujer tiene un hijo, por más ayuda doméstica que tenga que le permita volver tranquila a su trabajo al término de su permiso legal, por más eficiente y capaz que sea, para sobrevivir en un ambiente competitivo deberá tapar o esconder ciertas situaciones normales y frecuentes de su nueva condición para que no la tilden de problemática.


Te explico mejor con un consejo que me dio una profesional respetada y reconocida hace poco: “Jamás cuentes que tuviste dificultades porque no apareció tu niñera” -a lo que deberíamos agregar que no cuentes que pasaste toda la noche bajando la fiebre de tu hijo, tampoco se te ocurra pedir permiso ya otra vez para atender una urgencia familiar, o para una reunión de padres en el colegio-, "te van a tildar como problemática, como alquien que se lía demás, y no te van a contratar más, preferirán  a otros que no tengan complicaciones”.


En un país donde la mujeres dedican 2.22 veces más tiempo en trabajos de cuidado no remunerado que los hombres, ¿qué te parece todo lo que te estoy contando? (Es el caso de la trabajadora que al volver a su casa continua haciendo el trabajo doméstico, atiende a los enfermos, se ocupa de los hijos, etc).


Si bien hay empresas e instituciones que, en cumplimiento con las disposiciones legales ofrecen guarderías y salas de lactancia a sus empleadas, la realidad es que muchos empleadores deciden no contratar más a una mujer, prefiriendo a los hombres porque son menos “problemáticos”. ¿Entonces, de qué igualdad estamos hablando? 


Hay mucho por hacer todavía para garantizar una verdadera igualdad de derechos y oportunidades entre hombres y mujeres.



5) Tener hijos más tarde es tendencia


Quizás, por todo lo dicho, es que cada vez más hay mujeres que deciden postergar la maternidad hasta cerca de los 40, que prefieren dedicarse primero a construir una carrera, adquirir bienes, viajar, y como último paso ser madres.


No me animo a juzgar; insisto, para mí no se trata de si está bien o mal, o si conviene o no tener hijos antes o después de los 30, si no de respetar las decisiones personales y de cada familia, de no opinar sin saber qué hay detrás de cada decisión, de cada circunstancia. 


Tampoco podría dar consejos en este sentido, es tan personal cualquier decisión al respecto.



RETOS


Ante las exigencias modernas y los roles que asumimos, la búsqueda del equilibrio es una constante y contar con una red de apoyo es casi una cuestión de supervivencia. 

Si consigues delegar ciertas responsabilidades en personas de confianza es probable que logres conciliar trabajo y familia.

 

De lo que sí estoy segura es que una maternidad/paternidad responsable tendrá sus desafíos y acarreará una serie de cambios en la dinámica familiar; y al mismo tiempo, otorgará muchas satisfacciones, más de las que te puedo contar en un artículo.


Igualmente, creo que como sociedad debemos avanzar y demostrar que la labor de las cuidadoras (las que dedican varias horas al día al trabajo de cuidado no remunerado de niños, ancianos o adultos con discapacidad o autonomía limitada) tiene un impacto directo en la economía de un país, así como en el bienestar individual – familiar y de la sociedad misma. Afortunadamente existen muchos estudios científicos con resultados en este sentido, y ya manifestaron interés en elaborar toda una Política Nacional de Cuidado en Paraguay. Más información sobre este tema AQUÍ


A los hombres también se les debe dar la opción de convertirse en cuidadores principales.



MI PROYECTO PERSONAL PARA AYUDAR A MUJERES


Llegó un momento en que me pregunté: ¿cómo podemos garantizar la igualdad (de derechos y de oportunidades) para todas las mujeres, cuando se valora tan poco el papel de madre, y ni qué decir del ama de casa, de la cuidadora? ¿Qué podía hacer yo para apoyar a esas mujeres y hacer la diferencia en sus vidas?


Todas estas preguntas más mi experiencia profesional y vivencias personales motivaron a que busque una forma de trabajar de manera independiente con el objeto de ayudar a otras madres y mediante ellas a sus familias.


Así surgió mi proyecto de asesoría en planificación patrimonial y sucesoria y la idea de mantener un  blog y perfiles en redes sociales.


Me llevó tiempo diseñar este proyecto y todavía estoy en la etapa de prueba, apenas comenzando con la implementación del plan. Pero ante las dificultades, tengo una motivación muy fuerte que me ayuda a no desistir.


Lo que busco es transmitir a las madres amas de casa, profesionales, emprendedoras y empresarias que, mediante la planificación patrimonial y sucesoria se puede proteger la economía y el patrimonio, y al mismo tiempo velar por el mantenimiento de las relaciones afectivas, para que, finalmente, el dinero (o la falta de él) no termine dividiendo a la familia.


¿Cómo lo hago?


Publicando contenido educativo en mi blog y redes sociales sobre derecho y finanzas, y también mediante asesorías personalizadas.


Mi asesoría incluye aspectos de finanzas personales y de parejas, hasta cuestiones relacionadas con empresas familiares. Como asesora, te puedo ayudar a ordenar tus finanzas, formalizar tu negocio, diseñar un plan para la jubilación o retiro, planificar la sucesión de mando en tu empresa, ayudarte a planificar la sucesión patrimonial-familiar y a tomar otras medidas de protección patrimonial.  


¡Si te interesan estos temas, seguime en las redes sociales y no te pierdas los artículos de mi blog, y si crees que te puedo ayudar, no dudes en contactarme! AQUÍ


Fuentes consultadas: Encuestas de Uso del Tiempo en Latinoamérica y el Caribe - Cepal; Documento Marco para el Diseño de una Política Nacional de Cuidados en el Paraguay, Ministerio de la Mujer; Artículo de Samantha Johnson en HUFFPOST

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