• Laura Aguiar

Mujer: protegete en la empresa familiar. La igualdad en tela de juicio

Actualizado: 28 de ago de 2020




La igualdad tiene que ver con las matemáticas. Significa distribuir algo en la misma cantidad y calidad. En este artículo te voy a contar una serie de situaciones con las que me he topado como abogada en Paraguay y que te pueden ayudar, como mujer, a proteger tus derechos, especialmente si dependes del éxito de la empresa familiar.


Hay tres aspectos a tener en cuenta: la igualdad versus igualdad de oportunidades, ya que no es lo mismo; el rol de cuidadoras, y la herencia según el género. De todo ello hablaremos en los siguientes puntos.


1. Igualdad de derechos versus igualdad de oportunidades


Como decíamos, la igualdad tiene que ver con dar a cada involucrado misma cantidad y calidad de algo; sin embargo, la equidad es algo más filosófico, apunta a igualar situaciones diferentes. Tiene más que ver con la igualdad de oportunidades, es decir, el tema del que te quiero hablar hoy.


Afortunadamente, hoy la igualdad de derechos está reconocida en las leyes nacionales y ya no se discute sobre la administración de nuestros bienes o el acceso al empleo, y hoy la mujer tiene participación activa en la dirección de empresas y política.



Entonces, ¿cuál es el problema con el que nos encontramos las mujeres?


Que persisten todavía manifestaciones de machismo en la cultura familiar, aunque no siempre haya una plena conciencia de ellas (son un conjunto de prejuicios y conductas adquiridas de manera irreflexiva y por largo tiempo). Ejemplos:


Tradiciones: “aquí las cosas se hicieron de esta manera” o el famoso “todos mis hijos son iguales”, pero en el directorio solo están nombrados los varones o en las asambleas no consideran la opinión de las mujeres respecto a los productos o las inversiones de la empresa.


“No puedo mandar a mi hija a sentarse a discutir con mis competidores. Allí se la comerán viva”. O “todos hablan en un lenguaje de hombres y no estaría bien que se sientan incómodos porque está ella”.


Al privarla de las reuniones donde se toman decisiones relevantes para la empresa, es evidente que la hija carecerá de experiencia y, por tanto, de las habilidades para desempeñarse bien en el futuro. No tendrá la oportunidad de aprender del padre o jefe en situaciones similares.


Tratar de no tener debilidades (hijos): Otro aspecto importante es que las mujeres (de occidente principalmente), hemos trabajado duro para probar que somos iguales a los hombres. Eso llevó a muchas a disimular nuestras diferencias por miedo a ser discriminadas o a perder oportunidades.



A causa de eso se vio afectado, por ejemplo, el deseo y disfrute de ser madres, que influye directamente en la salud emocional tanto de la mujer como de sus descendientes. Es decir, hay un sistema invisible que anula la maternidad y castiga tanto a madres como hijos, y nos obliga a igualarnos “matemáticamente” para no perder oportunidades laborales.


Los grandes perjudicados, evidentemente, son los niños, ya que las mujeres hemos salido del ámbito doméstico privado para meternos de lleno en el ambiente laboral empresarial (o inserción en el mundo público); sin embargo, no se ha visto tanto que hayan entrado los varones a ocupar esos espacios y dependemos nuevamente en una red de apoyo conformado mayormente por otras mujeres que prestan servicios domésticos y de cuidados en condiciones de informalidad y precariedad. De ello te hablo más en este artículo (aquí).


Si bien hoy existen leyes que obligan a empleadores a otorgar permisos por maternidad y lactancia, la realidad es que en un gran número, las empresas deciden no contratar a mujeres por ser los hombres menos “problemáticos”.


¿Entonces, de qué igualdad estamos hablando?


Otra situación común es de la hija trabajadora que es madre de niños pequeños. Debido a que debe salir temprano para estar con sus hijos (porque la niñera ya se debe retirar, por ejemplo) y no puede asistir a la reunión de directores/accionistas de la empresa. Sin embargo, el hijo varón siempre está disponible, incluso para las salidas sociales en restaurantes donde se negocian importantes acuerdos comerciales.


Obviamente quien no tenga responsabilidades de cuidados con otros tendrá más posibilidades de convertirse en un buen negociador y futura cabeza de la empresa familiar, por el contrario, el camino será más difícil para quien cuida.


En este punto hago un paréntesis y quiero recomendarte el documental “En pocas palabras”, de Netflix, el capítulo titulado "¿Por qué las mujeres ganan menos que los hombres?" Vale la pena.


2. El rol de la cuidadora


Entre las diferencias entre hombres y mujeres se destaca la supuesta vocación natural para el cuidado de otras personas: hijos, padres, suegros o familiares cercanos cuando estos carecen de autonomía.


Se toma este rol como obligación de las hijas, excepcionalmente de los hijos varones, sin tener en cuenta el costo de oportunidad.


¿A qué me refiero?


A la perdida de oportunidades por haber priorizado el compromiso a cuidar a sus seres queridos.


En situaciones donde la esposa no tiene un trabajo remunerado dentro o fuera de la empresa familiar (aunque posea acciones de la empresa) se suelen escuchar frases como “mi mujer no trabaja”, cuando lo correcto sería decir “mi esposa está a cargo del hogar, del cuidado de la familia”.


Esta función de cuidadoras a menudo no es debidamente reconocida. Tal como te explico en este artículo (aquí), el papel de cuidadora es igual o más importante que cualquier otro, ya que influye directamente en el bienestar físico y emocional de los miembros de la familia, que son al mismo tiempo, miembros de la empresa familiar.


Afortunadamente, hoy hay interés de avanzar en la elaboración de una Política Nacional de Cuidado en Paraguay. Más información sobre esto en este link.


La garantía de igualdad no debe implicar el trato igualitario a quienes se encuentran en distintas circunstancias, por lo tanto, no toda desigualdad implica discriminación. No obstante, las desigualdades en el mundo de las relaciones de cuidado suelen verse en muchos casos como una discriminación encubierta o simplemente no verse.

3. Herencia según género


¿Han escuchado alguna vez que un padre o madre cuentan orgullosos que a la “nena” le dejaron la casa, y al hijo la empresa o negocio?


Una casa será generadora de renta solamente si se utiliza para alquilar a terceros, y si permite generar un flujo periódico de ingresos. No digo que esté mal heredar una vivienda, lo que expongo es que al designar como heredero de la empresa al varón y negando un lugar en la empresa a la hija, se la está privando de un activo generador de más activos.


Dicho de otro modo, la casa no genera ingresos como una empresa, al contrario, puede ser fuente de gastos por mantenimiento, impuestos y demás. Sin embargo, la empresa familiar, si bien es un activo de riesgo, es fuente generadora de más ingresos. Es decir, si está bien gestionada, es muy probable que genere beneficios superiores a los que generaría una vivienda en alquiler.


Entonces, por más que la hija reciba un patrimonio mayor, económicamente hablando, a la larga puede que no sea tan beneficioso. Además, privar a una hija de la posibilidad de desarrollarse profesionalmente en la empresa simplemente por ser mujer es una forma de discriminación ilegal, aunque en la práctica no se denuncie por considerarse una conducta natural o por miedo a afectar las relaciones de familia.


En este tipo de toma de decisiones siempre hay un condimento machista: a la mujer protección, y al hombre, que trabaje.


Conclusión


Como mujeres tenemos muchísima incidencia en el funcionamiento de la familia y de la empresa familiar. Una mujer será importante ya sea de forma directa porque trabaja en el día a día en la empresa o de forma indirecta, siendo líderes emocionales. Podés leer más sobre esto (aquí).


Por todo lo dicho hasta ahora, hay temas que toda mujer debe conocer para proteger sus bienes y a su familia, especialmente si es miembro de una familia empresaria y si depende de los ingresos que la o las empresas del grupo generan.


Me llamo Laura Aguiar Velázquez y soy abogada especialista en planificación patrimonial y sucesoria. Si trabajás en una empresa familiar y necesitás mitigar riesgos y crecer patrimonialmente con mayor seguridad y confianza, accedé a una charla de 10 minutos GRATIS conmigo para que pueda explicarte la hoja de ruta de lo que debés hacer para estar protegida.


BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA:


- Laura Pautassi “El cuidado como cuestión social desde un enfoque de derechos”. Cepal – Serie Mujer y Desarrollo Nº 87. Santiago de Chile, 2007.

- Nadya Araujo Guimaräes. “Os circuitos do cuidado. Reflexöes a partir do caso brasileiro·. Artículo preparado para el panel "El trabajo de cuidado: relaciones, significados, derechos. Miradas Latinoamericanas” del Congreso de la Asociación de estudios latinoamericanos - LASA Boston, USA, May 24 - May 27, 2019.

- Leonardo Glikin. “Iguales y diferentes. Los espacios de la mujer en la empresa familiar”. Aratea Ediciones. Buenos Aires, 2015.

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